domingo, 9 de noviembre de 2008

Ser feliz...qué horror!!!


Diréis que me he vuelto majareta. Pues no. Esta entrada la quiero dedicar a alguien especial y especialmente a todos. Enseguida lo vais a entender. ¿Quién no se ha sentido sol@ alguna vez, añorando la compañía, el cariño, la presencia del ser amad@? ¿Quién no ha pasado noches sintiendo él frio del otro lado de la cama? ¿Quién no ha echado de menos a alguien a quién explicarle el horrible día en el trabajo o con quién comentar cómo demonios llegar a fin de mes? Nos pasamos demasiado tiempo sintiendo este tipo de cosas. Tanto que al final nos acostumbramos. Pasa lo mismo con las malas historias y con "la gente no apropiada" protagonista de ellas.
Es extraño y al mismo tiempro extraordinario que personas que ni se conocen, que viven a kilómetros de distancia, puedan compartir casi las mismas vivencias o que repitan los mismos patrones. Y es que el ser humano tiene una habilidad sorprendente para convertir aquello que se repite en lo habitual. En eso nos equivocamos. Porque alguna vez aparece ese alguien, en presencia, en cariño, que nos llega y que se aparta de lo "habitual" y entonces sentimos miedo. Miedo de lo desconocido hasta ahora. Y con la misma facilidad somos capaces hasta de mirar a otro lado, dejando escapar, desgraciadamente, una oportunidad.
Si lo pensamos un poco, encontrar a alguien que te hace sentir de nuevo puede que sea lo habitual. Que ese alguien encima quiera estar por voluntad propia y nos haga sentirnos felices... eso ya está fuera del guión... Pero, ¿cómo llegar a lo que tanto anhelamos si no le echamos un par y nos damos la oportunidad de saberlo? Hay que dejar los miedos de lado, mirar las cosas desde la "barrera" y conforme va viniendo el toro... torearlo! Sólo hay una vida, no tenemos otra elección y hay que vivirla. Hay que ser horrorosamente felices!!!
Besos.

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