viernes, 18 de junio de 2010

A dormir...

Hola navegantes! Por fin tengo un ratito "perdido" para poner al dia el blog. Tengo que confesar que esta entrada la escribo desde la clase, en el CPE, mientras hago tiempo para ir a buscar a los niños; esta vez son más mayores que los que habitualmente tengo, tienen entre 7 y 10 años y ni punto de comparación con "mis peques". Unos "peques" que a cada momento me transportan muy lejos en el tiempo, en el espacio, en los recuerdos.  Una canción, un cuento, un juego, un sonido... ayer la hora de viligancia de la siesta me transportó, sin esperarlo, a mi habitación, a la litera que compartí con mi hermana unos cuantos años; una habitación en penumbra y en ella el sonido del susurro que los niños hacen cuando juegan con sus peluches de cama, y juegan con sus manos y susurran Dios sabrá qué cosas. Mamen hacía exactamente lo mismo. Ella subia a su cama (siempre era la de arriba claro!, cuestión de edad y de peso... para que luego se queje...) se tapaba y cinco minutos más tarde cualquiera que estuviera en la habitación podia asistir a la "retransmisión monologada" de lo que había sido su dia. No le hacía falta réplica, ella lo hacía todo. Parecia que interpretaba varios "personajes" a la vez, es decir, que ella hacùia de ella misma, de la compañera de clase que le habia molestado y hasta de la profe que la castigaba. Habitualmente Mavi (la amiga en  cuestión) habia hecho alguna de las suyas y la "seño" le sugeria que vigilase un rincón de la clase. Y así ella iba contando su dia. Lo peor de todo era que la intensidad de los gestos hacian moverse la litera y yo, que ya andaba medio narcotizada por tanto susurro, me despertaba de golpe (cosa que le valía alguna que otra patada al colchón a modo de queja). Con la llegada de mi hermano Alberto, las aventuras y desventuras de Mavi se convirtieron en ruidos de aviones,  o canciones en alguna ocasión. Es curioso observar como cada niño tiene una manera de dormirse, una postura concreta, un ritual... Mis "peques" me han hecho volver a oir los susurros de un recuerdo demasiado lejano, pero que siempre me provoca una sonrisa y me hace sentir a mis hermanos como cuando éramos niños. Ahora... a dormir...

No hay comentarios: