miércoles, 24 de noviembre de 2010

Cada uno de vosotros...


Últimamente, quizá a causa de la melancolitis aguda que padezco, no hago más que acordarme de muchas de las personas que se han cruzado en mi camino. Algunas de ellas han vuelto a aparecer despues de muchisimo tiempo, otras han desaparecido para siempre como por arte de mágia, y pocas seguís ahí, aquí, leyéndome, siguiéndome como si de la última entrega de una famosa novela se tratara (que no es el caso). Esos recuerdos que me invaden me llevan siempre a la misma pregunta: qué hubiera sido mi vida si esta persona  o esta otra no se hubiera cruzado en mi camino? Intento imaginar, para bien y para mal, cómo hubiera sido... y llego a la conclusión de que en algunos casos, en demasiados más bien, es mejor así.
Llegué a esta conclusión anoche, mientras estaba en el tren que me devolvia a casa. Me llamó la atención un hombre muy viejito que iba acompañado de una señora. Él flaquito, con cara de un cansancio infinito se sentó pesadamente en el asiento de detrás del mio. Ella con un enorme abrigo de pelo negro, con el pelo revuelto y algo sucio, intentaba instalarse al mismo tiempo que lo hacia con las mil bolsas que llevaba en la mano. El reflejo en el cristal me mostró una imagen triste... Él inclinaba su cabeza hacia atras, con los ojos cerrados, sumido en un tembloroso sueño que ella interrumpia con una charla incomprensible y murmurando entre dientes no sé qué demonios en luxemburgués. A veces él entreabria los ojos y le dedicaba una mirada perdida y entonces ella reía, con la risa que provoca la no cordura, la que provoca la enfermedad, y él, rápidamente, volvía a sumirse en el sueño como queriendo escapar de aquella risa, escapar de aquel vagón.
En un segundo me encontré preguntándome a mi misma cómo hubiera sido la vida de ese hombre si no se hubiera cruzado con ella. Imaginé un hombre totalmente diferente, viviendo quizá en otro sitio, haciendo una cosa diferente en ese mismo instante. Y la mia? Cómo hubiera sido mi vida si muchas de las personas que me acompañaron en un trozo de ella no lo hubieran hecho o hubieran seguido en él? Y sobre todo pensé, en los últimos años antes de conocer a Mike. Fué duro, pero ahora sé que valió la pena cada paso, cada persona, cada decepción o disgusto, cada logro... porque sé todo eso me ha llevado a ser la persona que hoy soy.
Aprovecho para daros las gracias, de todo corazón, a todos los que seguís a mi lado,incluso a todos los que habeis aparecido o desaparecido de mi camino, porque ahora sé que en mi, para bien en unos casos o para mal en los menos, hay un poco de cada uno de vosotros...

1 comentario:

margot dijo...

Dice una frase...
Que somos el resultado de las personas que hemos conocido a lo largo de nuestra vida.
Cuando te dije en el otro post continuará...
Te había escrito muchas mas cosas,muy personales,mías y de mi hija,pero luego decidí que quizás no debiera contar las cosas de los demás,osea mi hija...
Otro día sigo con las mías...
Un abrazo.