jueves, 11 de noviembre de 2010

La espera...


La vista de este despacho es increible. La pena es que a este paisaje lleno de árboles se suman varios edificios industriales que lo apagan un poco. Aún asi, la variedad de colores es magnifica. Hoy hace viento y de vez en cuando llueven hojas de todos los colores del otoño. El cielo... gris plomo, como es habitual aqui. Aunque si uno se fija bien se puede ver las nubes que corren oscuras, como buscando un sitio donde descargar. Aun está oscuro. Sólo las luces de los coches que pasan por la calle iluminan un poco este amanecer tan oscuro. La gente camina medio dormida aún, embutidos en el abrigo, reliados en una interminable bufanda, coronados por gorros de lana intentan avanzar hacia el lugar de trabajo. Y yo los miro. Sentada en una silla de un despacho que ocupo mientras espero. Espero la hora de hacer lo mismo que ellos, embutirme en mi abrigo, reliarme mi bufanda y ponerme camino al trabajo. Aunque eso pasara dentro de un buen rato y mientras tanto intento concentrarme en el libro que leo, pero no lo consigo porque pueden más los recuerdos. Intento no pensar en que ayer fué el cumpleaños de mi Mamen y ya es el segundo en que no puedo darle un abrazo y llenarle la cara de besos. No pensar en que el lunes "vi" virtualmente a mis sobrinos y estan tan guapos y estan creciendo tan deprisa... Intento no pensar en que anoche mi padre no se conectó. Seguro que habria partido, últimamente me abandona cuando hay un balón de por medio. Intento no imaginar a mi madre sentada en la silla frente a la máquina de coser,bajo el flexo, uniendo un sinfín de piezas de tela que formaran su próxima camisa... Intento no oir las llaves entrando en la cerradura de la puerta por la que asomará mi hermano, resoplando porque quizá haya tenido que subir los siete pisos a pie. Intento no imaginar a mi cuñado Josep, escribiendo el borrador de su próximo libro, o a mis compañeros de despacho al teléfono, corriendo y reliados en papeles por todos lados. Intento no reirme recordando a Isabel hablando en "chino", o a Amelia leyendo uno de los chistes horrorosos de su calendario, o a Andreu y a Dolors sacando la parte graciosa del chiste horroroso (al final lo conseguian y todo!) o a Silvia explicando su última cena con amigos o a Manoli con el dossier de la próxima reunión en una mano y un café sin azúcar en la otra. Intento no recordar a Sandra y a Eva dándose los buenos dias al lado de la máquina del café, cada una con una botella de agua bajo el brazo o a AnaT preparando una silla junto a la mia con una sonrisa enorme en la cara.
Intento no hacer todo esto... porque os hecharia infinitamente de menos a todos. A todos y cada uno de los que nombro y a los que no. Y sigo esperando el momento de volver a veros a todos. Ya queda menos. Pero me conoceis bien y sabeis que si algo ha podido conmigo, no importa en qué momento ni la circunstancia, es esta maldita espera...

1 comentario:

margot dijo...

Por lo que veo, no piensas quedarte en este país.
Es como vivir en Alemania o Suiza, vives bien, tienes una bonita casa,un buen trabajo, no falta de nada
Pero falta la sonrisa de tu gente,la alegría,y el sol.
Te deseo que mientras disfrutes de esas nubes, y de tu despacho.
Estaré encantada de que cuando vengas mi querida tocaya nos podamos tomar un café juntas, con una gran sonrisa, que de eso me sobra y seguro que a ti también.
Abrazos preciosa.
Carpe Diem.