Llegó el dia. Estaba deseando que llegara y, al mismo tiempo, he temido el momento desde hace semanas. Pero es lo que tiene la vida, que encadena unos dias con otros y al final todo llega. Y por mucho que intentemos retrasar el reloj... las horas van pasando. Y eso es lo que me ha pasado a mi, las horas, y el pellizco de los nervios se ha ido haciendo cada vez más fuerte en la boca de mi estómago, mientras mi cabeza ha ido repasando una y otra vez la rutina prevista para llegar a tiempo, las infinitas respuestas a la infinidad de preguntas que el jurado podia hacerme. He visto todas las horas del reloj. Todas. Mis nervios se han enzarzado en una tremenda batalla contra mi calma y mi entereza. Pero las dos juntas han resistido como han podido hasta las 10 de la mañana.
Seis en punto. El despertador de Mike me sobresalta. Aunque estoy despierta desde hace horas y no he parado de dar vueltas en la cama, la musiquilla del móvil me dice que ya es la hora y de un bote me dirijo a la ducha. Otto me sigue. Creo que nota que estoy como un flan. Él tampoco ha pasado buena noche. Como Mike, que en los últimos meses no hace más que vender bañeras de todos los tipos, modelos, colores y tamaños mientras duerme.
Ducha rápida, maquillaje discreto y ligero. En la percha tengo la ropa que elegí ayer para tener un aspecto serio y sencillo. Guantes, gorro, bufanda, anorak... esta mañana no me seduce ni tan sólo la idea de un café de mi Nespresso... malditos nervios!
Camino a la estación se repiten en mi cabeza las preguntas que mi amigo Fabian me comentó que le habian hecho en su entrevista. Si me piden hacer un resumen de mi experiencia profesional estoy perdida, y esa será la primera de las preguntas!!! Pero en fin, uno no puede inventarse la vida, a cada uno le viene como le viene y no por ello tiene que ser menos válido no? El tren llega puntual. En una hora me estaré encaminando hacia el Edificio Drosbach, donde la Comisión Europea tiene otra de sus oficinas. Llueve al salir de la estación de Luxemburgo y entre que aun queda nieve en las aceras y carreteras y que es un poco más tarde de lo habitual y hay mucha más gente de un lado a otro y coches en atascos... mis nervios dan otra vuelta de tuerca a mi estómago, porque el autobús llega con retraso. Me queda media hora para estar plantada en la puerta del despacho y ni tan sólo estoy en la zona! Un autobús atestado de gente, paraguas mojados, musiquitas de móviles que suenan por todas partes... y en mi reloj quedan quince minutos. En tres paradas me bajo. Ya! Y tal y como en mi cabeza resuena el ya!... se hace un silencio... Vale, ahora cual es el edificio? Miro mi agenda para comprobar que no me confundo de direción. Giro trescientos sesenta grados sobre mis pies... y mis nervios ahora se apoderan de mi cruelmente porque el paisaje que se abre ante mis ojos es de una avenida llena de edificios de oficinas y una calle vacia. Nadie a quien preguntar. Decido moverme rápido pues no me queda mucho tiempo y quizá sea la buena dirección. A lo lejos veo un cartelito con las doce estrellas de la UE, y sin pensármelo me dirijo hacia la entrada del edificio. Dos conserges, uno de ellos un chico que está libre y al cual me dirijo para preguntarle si estoy en la dirección correcta, me dice que si pero que tengo que esperar a que su compañera me dé la acreditación. La misma está atendiendo a tres cacatúas emperifolladas (porque cuando una tiene prisa a las cacatúas les da por salir a cruzarse en tu camino y ponerte todas las trabas que pueden) llenas de maletas que no acaban de aclararse con la documentación que tienen que dejar, que coger... hasta que llega mi angel salvador! Un señor de mediana edad, que no sé si me ha visto el careto de entrevistada, o que ve como intento recuperar el aliento despues de no haberme roto la crisma corriendo por el párking, se lleva a las cacatúas y sus maletas. Lo conseguí! La conserge me da mi acreditación y me indica por dónde tengo que acceder a la sala DRB A2/0040... o os pensabais que iba a ser una sala con un cartelito donde pusiera "Entrevistas"... pues no!
Segunda planta y a contar se ha dicho... dos minutos y medio... y a mitad de un pasillo una señora (a la que no sé si mandarle un jamón esta navidad) me dice: "La sala cuarenta está al fonfo del pasillo, Madame". Su sonrisa, su voz... era como un ángel alli plantado. Diez menos cuarto en punto! Me dirijo al fondo del pasillo y de repente se abre la puerta... y me encuentro con la foto que os pongo (yo en rubia eh!). Tres mujeres, un hombre trajeado y tieso como un ajo en su silla me invitan a mi a sentarme frente a ellos. Me tiemblan las manos. Se presentan. Una de las chicas se dirije a mi y apenas la entiendo, porque habla muy bajito. Intento serenarme un poco y sin darme cuenta resoplo. El señor me pregunta si he corrido para llegar, y no puedo negar lo innegable "si, un poco", le respondo, "bien! almenos alguien que corre por vernos!!". Y empieza la entrevista. Me explican las condiciones de los contratos, me dicen que puedo ser llamada tanto en un mes como en un año, dependiendo de las plazas vacantes... y llega el momento: puede explicarnos su trayectoria profesional? Noooo! Era inevitable, pero podian haberme preguntado otra cosa! Rápidamente hago un resumen de lo que ha sido mi vida profesional, siempre intentando enfocarlo hacia lo que nos compete... pero no puedo hacer nada, y llego sin más al punto que mi cabeza ha estado repitiéndose sin cesar, y sin darme cuenta me encuentro diciéndoles "a veces las circunstancias de la vida no nos permiten realizar nuestros planes y dedicarnos a aquello para lo que nos hemos preparado..." y es así, pero en sus caras leo un "ya!".
Turno a las preguntas prácticas: "tienes un grupo de niños y niñas de seis a doce años que se ha pasado toda la mañana en la escuela, encerrados en clase porque el clima no permite salir fuera, qué tipo de actividades propones para motivar tanto a los pequeños como a los grandes?" Esta en concreto no me ha supuesto mucha dificultad, porque era una de las que me esperaba y de las que he tenido que poner en práctica en la realidad. "Qué pasaria si los mayores te piden que quieren salir a jugar al futbol?" Y qué responder a eso!, pues que si el clima lo permite y se puede salir a fuera... si hay que jugar se juega!!!! "y juega usted bien al futbol?" "Claro que si, soy española..." Risas, sonrisas y la entrevista se ha alargado unos cinco minutos más en los que he intentado ser lo más clara, honesta y profesional posible. Diez de la mañana.
En dos semanas me comunicaran si he superado o no esta maldita entrevista...

1 comentario:
Y necesitan dos semanas para comprobar que eres lo más competente del mundo??
Acabáramos....
Si hay que superar entrevistas, se superan!!
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