martes, 25 de noviembre de 2008

L'arbre Bodson.



















"Vendrías a vivir conmigo?... Ya no sabría como no hacerlo."

Todo empezó así, de la manera más natural. Como si estuvieramos predestinados el uno al otro. Cada día que pasa estamos más convencidos de ello. A veces nos gusta relatarnos pequeñas
escenas de nuestras primeras conversaciones, de nuestro primer encuentro, como si el otro no hubiera estado allí... je! Y, a riesgo de parecer empalagosos o derivados..., tengo que decir que cada vez el relato está más cargado de emotividad, de dulzura; como los abuelos que cuentan a sus nietos viejas historias en las que fueron felices... pues así.
En ocasiones nos detenemos más en otros detalles, y nos gusta darnos cuenta cómo el azar ha ido manipulando el tiempo y el espacio hasta provocar nuestro primer encuentro. Y si vamos más allá... estas fotos tambien tienen su historia. Quizá no sean más que un trozo de campo, un veeeeerde trozo de campo belga. Tengo que aclarar que la foto es el mismo paisaje, en estaciones diferentes y que está tomada en diferente posición (la de la derecha está tomada desde el coche y cercana a la valla que delimita el terreno, la de la izquierda un poco más lejos y desde un punto anterior de la carretera). Pero fijaos en el árbol que aparece en las dos. Os presento al árbol Bodson.
Mike hacía unas semanas que me había planteado la idea de ir a vivir con él. No voy a negar que cada vez que hablábamos del tema yo sentía que el corazón quería escaparse, ponerse a correr y estar a su lado. Pero cómo estar segura de eso? Y si no lo hacía, cómo estar segura de que no estaba dejando escapar al hombre de mi vida? Llegada a este punto ya no había retorno. Una de las cosas que siempre ha podido conmigo es el tener que preguntarme: "Qué hubiera pasado siiii..." Aiiiiiiiiixxx no puedo!!! Y así lo hice saber a mi familia, que sorprendentemente lo aceptó como la cosa más natural del mundo (jamás les podré agradecer el cariño que me han demostrado con todo esto).
"Hace tiempo que tenía pensado hacer una casa, vivir en el campo, la ciudad me agobia y podría comprar un terreno cerca del trabajo, así tambien podría no madrugar tantisimo." Dios mio! Una chica de ciudad como yo, disfrutando de la tranquilidad del campo, el olor a lluvia, el aire limpio... "cuál es tu plan?". Mike me envió una foto de un terreno que había visto y que era ideal. Yo por más que miraba la foto no sabía dónde estaba el encanto de aquel enmarañado lio de hierbajos y barro que él decía que era encantador... Empecé a mirar fotos y encontré una... con un arbolito precioso... pero no quise decirle nada. Era su decisión. Las conversaciones sobre aquella horrorosa foto no me cuadraban. Él me hablaba con detalle de lo que quería hacer y yo por más que lo intentaba... ni veía lo que me decía, ni le encontraba la belleza a todo aquello... hasta que no pude más y le dije que en aquel trocito era imposible realizar su sueño... Mike se había equivocado de foto al enviarmela, y sorprendentemente me hablaba de aquella foto con el arbolito que yo había visto, que me parecía lo más bonito del mundo y en el que ya me había imaginado con él. Será otro guiño del destino?
Aquí dejo unas fotos de nuestro árbol, al que yo ya he bautizado como árbol Bodson, con las consecuencias del clima y del invierno belga.

1 comentario:

ASUNCION dijo...

BELLÍSIMA historia Ana, parece sacada de....No, de una peli, no ,de la más hermosa y fascinante escena :la de la vida que cada uno de nosotros llevamos dentro y que se va materializando a medida que se nos escapa por los poros de la piel.Eso sí, el director de nuestra personal película tiene que ser sin duda alguna nuestro corazón. Él ese el único que sabe hasta dónde podemos llegar en el papel más importante que vamos a representar jamás.
No dejes que tú árbol sea sólo una bella estampa en este blog, recórtalo y pónlo tan cerca de tí que puedas oler el perfume de sus hojas y sentir el calor de su tronco sobre tu espalda.
Besos iluminados de un blanco tan níveo como la luz de tu corazón.