
Es mediodía ya. Quería haber escrito algo un poco más temprano, para poder desearos un feliz domingo, pero acabo de venir del veterinario. Mi socio está un poco pachucho y he tenido que salir pitando a que le echaran un ojo. Parece ser sólo una infección, pero me angustia pensar que tiene dolor y no da ni un solo síntoma de ello. Así que ni corta ni perezosa nos hemos ido a ver a Bernat (el veterinario que nos toca últimamente en el hospi). Ahora, lo veo ahí tumbado en su cojin, tan vulnerable, tan dependiente de mi... que me siento culpable porque, inmersa en la rutina, él espera pacientemente, se conforma con poquísima cosa, no pide nada nada a cambio y sin embargo me adora, siempre ahí al pie del cañón. Y le debo tantísimo... Otto a sido mi motivación durante estos años. Mi compañero. Mi gran compañero. Así que me prohibo a mi misma no demostrarle mi agradecimiento y cuanto lo quiero. Prohibidisimo!!!!!!!!
2 comentarios:
Qué lindo Ana! poca gente entiende mi adoración por Banjo...sin duda, el mejor amigo que he tenido nunca... espero que Otto se recupere muy pronto.
Por cierto, Feliz Domingo para los dos.
Hola Jaime,
Pues lo he conseguido!!! Mi socio vuelve a ser el de antes... Los mimos hacen milagros!! Y si, por él siento verdadera adoración. Es el principal artífice de que estos años de soledad hayan sido un poco más llevaderos.Sólo las personas que disfrutan de la compañía de un animal saben el vínculo tan grande que se puede establecer con ellos. Otto ha conseguido muchas cosas que por mi misma y sin su ayuda... Pero bueno... es agua pasada.
Buen fin de semana para ti tambien.
Publicar un comentario