Calle Amsterdam. Esta es mi parada y quizá voy con demasiado tiempo, pero es mejor, me siento más tranquila. La última vez que la agencia me envió a un centro, me entretuvieron demasiado con papeleo y burocracia. Esta vez, he previsto eso y llego casi con tres cuartos de hora de adelanto. Pero lo prefiero así.
La calle Amsterdam es una avenida ancha. Una hilera de grandes árboles, a lado y lado, le da un aire acogedor. El viento, esta ma~ana, es un poco fuerte y ha dejado toda la avenida llena de las grandes hojas amarillas de los árboles. Parece un tapiz. Es precioso. Pero hace frio y casi sin pensarlo me apresuro a la puerta de la guarderia.
Es una casa grande, con las ventanas llenas de papel de celofan de colores, y de los dibujos de los ni~os. En la puerta me recibe Cat, la subdirectora, que me ense~a todo el centro y empieza a explicarme el funcionamiento. Y... es en ese momento cuando empiezo a hacer un viaje hacia atrás, veinte a~os atrás... sin quererlo me veo en el primer dia de practicas cuando empecé la carrera, veinte a~os y... llaman a la puerta, entra el primer ni~o y hay que ponerse en marcha.
Los primeros dias de una substitución siempre son complicados, pero creo que he estado a la altura y mis compa~eras han tenido mucho que ver en eso, me han ayudado muchisimo. Y aunque esté mal que yo lo diga, a cambio yo me entregué al cien por cien. Ellas no van a leer esta entrada, para ellas soy una substituta cualquiera, ni tan solo saben mi historia, aun así quiero agradecer a Nathalie y a Angela su ayuda estos dias.

1 comentario:
Ana, perdona mi abandona durante todos estos días. No sabes la que he preparado a través del blog VOZ Y MIRADA de ESPAÑA Y AMERICA.
Ayer, viernes(o sea hace unos pocas horas) hice la presentación en el Ayuntamiento de LEON, en la primera salida internacional de LEON como CIUDAD DE LA LITERATURA, en su candidatura ante la UNESCO. Si visitas mi blog comprenderás todo el "lío " que he tenido. Pero eso no me excusa para no acercarme a tu nuevo hogar, a tu nuevo espacio vital...
Recibe, si cabe aún más, mi cálido abrazo de papel que te envuelva suavemente en tu nuevo trabajo.
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